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significa responder a interrogantes sobre ese tiempo
transcurrido.
OPB: ¿Maestro, que tiempo hace que usted dirige la
Banda?
FGB: Se cumplirán 26 años en este 2004, desde Mayo del
78. En aquellos días comenzaron los ensayos después de 9
años sin funcionar la Banda por algunas condiciones
objetivas.
OPB: ¿Después de ese tiempo de ensayo cuándo fue su
primera presentación?
FGB: El 2 de Diciembre de ese mismo año, a propósito de
una asamblea del Poder Popular donde fue invitado Núñez
Jiménez.
OPB: ¿Fue fácil, después d e 9 años, el proceso de
búsqueda de los músicos?
FGB: Sí, fue fácil, porque Placetas es tierra de muchos
y buenos músicos, aunque en esa búsqueda hicimos énfasis
en aquellos que dominaran el género Banda. Siguieron
integrando la institución sus antiguos músicos, pero
también se integraron jóvenes que en aquel entonces ya
estudiaban algún instrumento.
OPB: ¿Me podría decir algunos nombres de directores que
lo precedieron?
FGB: Elías Buxeda, Francisco Villela, Marcos Ruiz,
Rogelio Brito y José Antonio Escamilla.
OPB: ¿Tuvo la oportunidad de ser alumno de alguno de
ellos?
FGB: No exactamente, pero sí fui alumno de Roberto Urbay,
director de la Banda de Caibarién. Urbay es un director
muy capaz, tanto escribiendo para Banda como a la hora
de dirigirla. Él me aconsejaba mucho sobre mi futuro
trabajo.
OPB: ¿Qué cualidades debe poseer un director de banda,
así como los músicos que la integren?
El maestro Fidel que todo el tiempo ha estado tenso por
la entrevista torna su mirada al vacío, como buscando
pocas palabras para precisar esas cualidades.
FGB: Ante todo un director tiene que tener un gran
sentido de la armonía, del ritmo, ser muy estudioso y
muy exigente. En cuanto al músico tiene que ser dedicado
al estudio del instrumento, a su trabajo y muy
disciplinado.
OPB: Nuestro José martí en una de sus cartas escribió:
“... La música de las bandas es como un hada invisible:
en las ciudades invita a la alegría, al perdón y al
movimiento ...”. Yo lo invito a que usted aporte otra
idea sobre el papel de esta institución en una ciudad
como Placetas.
FGB: La Banda es una institución cultural que puede
brindarle una cultura musical al pueblo de manera
directa. En los conciertos didácticos dirigidos a niños,
jóvenes, a las comunidades, se aprovecha el espacio para
dar a conocer las cualidades de cada instrumento; hacer
referencia a géneros musicales cultivados por la banda;
diferencia entre una banda y otros formatos.
OPB: Muchos de los que nos preocupamos por el trabajo
cultural, tanto como el futuro de este proceso, nos
preguntamos y queremos que alguien como usted nos
responda: ¿Cuáles son las vías para encontrar el relevo
necesario? ¿Las bandas de concierto en Cuba corren el
riesgo de “extinción”?
Se recuesta al asiento seguro de lo que va a responder,
con cierta satisfacción en su rostro.
FGB: Eso nunca, eso no va a suceder. Placetas ha tenido
situaciones difíciles, pero ha resuelto con los propios
alumnos de sus músicos. Existen jóvenes que estudian en
el Centro Provincial de Superación para la Cultura, y
están vinculados a nuestra Banda. Placetas es uno de los
pocos municipios que no tiene músicos de otros pueblos.
Le aseguro que está garantizado el relevo.
En cuanto a si las bandas pudiesen desaparecer estoy
convencido de que no, es interés de nuestro Ministerio
de Cultura incrementar el número de bandas en el país.
Hace un tiempo atrás estuvimos escuchando una promesa
sobre nuevos instrumentos, pero ya no es promesa es una
palpable realidad.
Así el maestro aprovecha para abrir un estuche como si
fuese un cofre y desde dentro emerge una trompeta
reluciente. Sé que es un tesoro esa entrega de nuevos
instrumentos para la Banda. En sus ojos se refleja esa
cierta inocencia de un niño ante un juguete nuevo.
OPB: Cuénteme alguna anécdota suya como músico.
FGB: Algo definitorio que ocurrió en mi vida está
vinculado a mi abuelo, que era también integrante de la
Banda como clarinetista. Mi familia fue familia de
clarinetistas: mi abuelo, el hermano de mi abuelo, mi
tío; y por supuesto mi abuelo quería que su nieto fuera
clarinetista, por eso siempre estaba prohibiéndome que
jugara porque podría en un descuido fracturarme algún
dedo y eso afectaría la ejecución del instrumento, por
supuesto el clarinete que el me había regalado en una
ocasión. Un día bajo tanta presión me enfurecí y se lo
entregué. Así fue como me decidí por la trompeta que se
puede tocar con solo tres dedos.
OPB: Además de esa anécdota que usted guarda en su
memoria ¿qué otro momento ya vinculado a la Banda usted
atesora como un grato recuerdo?
FGB: Son tantos, pero en este caso te diré dos: la
oportunidad que tuvimos de compartir con la Banda de
Bocairent, una ciudad española; ellos nos visitaron en
una ocasión.
Y el otro que fue inolvidable no se resume en un día,
fueron muchos. Fueron aquellos días de 1989 cuando
tuvimos que ensayar intensamente, hasta de madrugada,
para la peregrinación del 7 de Diciembre hasta el
Cementerio Civil para depositar los restos de los caídos
en otras tierras.
OPB: ¿Qué le queda, en espíritu, a la banda de este 2004
de la Banda de 1894?
FGB: Le queda la música, esa música que se tocaba en
aquél entonces y que aún tocamos (pasos dobles,
marchas). Creo que tanto a los músicos de ahora como a
los de aquellos años les gusta la música, la disfrutan.
La música, yo digo, no se debe utilizar solo como un
medio para sobrevivir, sino como un medio de disfrute.
Me incorporo de mi asiento para advertirle al maestro,
de alguna forma, que esta es ya la última pregunta.
OPB: ¿Cómo usted imagina a una Banda de Conciertos
dentro de cincuenta años?
FGB: La imagino más sofisticada en cuanto a la calidad
de los instrumentos, más precisos, más afinados. Los
músicos tendrán un mayor nivel en su superación técnica.
Pero siempre la Banda tendrá que mantener su tradición
musical insertando, por supuesto, un espíritu renovador
a tono con su tiempo.
Agradezco al maestro Fidel separar unos minutos de su
precioso tiempo para dejar escapar un poco la nostalgia
evocando recuerdos y hasta ciertas profecías. Mientras
me alejo satisfecho por este encuentro yo también
recuerdo aquellos días en que siendo un niño mi padre me
llevaba al parque Casallas a contarme historias de su
vida, a aconsejarme. Acompañados por la música de la
Banda Municipal de Conciertos yo sentía que todo era
diferente con aquella música de fondo. Desde aquel
tiempo vivo convencido que los árboles y las palmas que
rodean la glorieta han crecido tanto gracias tanta buena
música. |