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En el poblado de Báez, perteneciente al municipio de
Placetas, existe una tradición de la artesanía popular
que sobrevive ya por más de un siglo. Si usted llega a
este lugar y pregunta tan solo por la familia Rodríguez
Rodríguez, puede que la respuesta no sea del todo
satisfactoria, pero si a su indagación se une aquello de
“Los canasteros”, rápidamente le indicarán con detalles
dónde puede localizarlos. A finales del siglo XIX los
hermanos Agustín y Marcos Rodríguez Pérez comenzaron a
tejer |

Tejido de
Guaniquiqui |
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cestos de una fibra vegetal que abundaba en los montes y
cañadas del lugar, conocida como guaniquiqui. Esta fibra
de gran flexibilidad se prepara de forma sencilla al
pelar y dividir en cuatro u ocho partes el tallo,
utilizando en todo el proceso de confección de los
objetos como único instrumento un hacha, un machete o un
cuchillo, a lo que se une el don natural que poseen los
integrantes de la familia.
En un primer momento las necesidades que imponía la
faena agrícola llevó a que la labor artesanal comenzara
por la elaboración de cestos y canastas para recolectar
las cosechas. Más tarde su uso se fue extendiendo a
otras familias y establecimientos públicos con los más
variados usos. Ya para entonces los cestos eran
confeccionados de diferentes tamaños y utilizados para
el traslado de maíz, café, huevos, pan y viandas.
Poco a poco los miembros de la familia fueron
aprendiendo la labor, la que fue seguida también por
Felicia Rodríguez Placeres, de esta paso a sus hijos:
Juanita, Félix, Zoila, Agustín, Eduarda, Jacinto y
Jorge, quienes a su vez la han trasmitido a sus
descendientes. Generaciones enteras han coexistido en un
humilde hogar donde todo ha tomado un sentido a partir
de la magistral habilidad de entretejer fibras
vegetales.
Los cestos y canastas de guaniquiqui se hicieron famosos
e imprescindibles en el poblado, vinculándose, además, a
los más disímiles usos domésticos. De las laboriosas
manos de los Rodríguez salieron cestos destinados a
cubrir garrafones, termos, cestos de ropa, costureros,
canastilleros, entre muchos otros. La perfección
artesanal alcanzada por la familia les ha permitido
confeccionar muebles como juegos de sala y de cuarto y
desarrollar, a su vez, una artesanía con fines
ornamentales donde sobresalen búcaros de diferentes
diseños y tamaños, lámparas de distintos tipos y
portarretratos. Objetos de uso personal entre ellos,
sombreros, carteras y jabas muestran el entrelazado
perfecto de las fibras naturales.
La maestría lograda con sus tejidos ha llegado a tal
punto que pueden elaborar cualquier objeto tan solo
mediante el dibujo que le presente el solicitante.
A través de los tiempos la tradición del tejido en
guaniquiqui se ha mantenido en la zona y ha llegado a
extenderse hasta la cabecera municipal. En la década de
1980 algunos miembros de esta familia se vincularon a
trabajar en un taller de artesanía perteneciente a la
Empresa de Industrias Locales del municipio de Placetas,
lugar donde enseñaron su técnica a un grupo de
trabajadores. Además compartieron sus conocimientos con
estudiantes de la secundaria básica integrados a un
círculo de interés con el objetivo de mantener viva esta
tradición.
Sus creaciones han sido expuestas en Ferias de Arte
Popular en Cienfuegos, Sancti Spíritus y Santa Clara, en
fiestas de tradiciones campesinas y otros eventos
culturales desarrollados en el municipio y en la
provincia.
Los Rodríguez Rodríguez con su trabajo constante han
alcanzado gran certeza y habilidad en el tejido del
guaniquiqui. En el año 2001 el Centro de Investigación y
Desarrollo de la Cultura “Juan Marinello” le otorgó a
esta familia el Premio “Memoria Viva” en la categoría
preservación de tradiciones, con lo cual se reconoce la
amplia trayectoria y la constancia por mantener más de
una centuria esta fuerte tradición y por garantizar la
supervivencia de ésta en el presente y el futuro. |